Capítulo 01
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Capítulo 01 |
1:1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para
manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró
enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
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1:1
La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos
las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de Gabriel a su siervo Juan,
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1:2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del
testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
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1:2
que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo,
y de todas las cosas que ha visto.
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1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las
palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el
tiempo está cerca.
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1:3
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y
guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
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1:4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia
y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete
espíritus que están delante de su trono;
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1:4
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, de Dios, y del Espíritu Santo que está delante su trono;
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1:5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de
los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos
lavó de nuestros pecados con su sangre,
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1:5 y
de Jesucristo el testigo fiel, el principal entre los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
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1:6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a
él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
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1:6 y
nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a Cristo
sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
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1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá,
y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación
por él. Sí, amén.
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1:7
He aquí que viene con los ángeles, y todo ojo
le verá, y los responsables de su muerte; y
todos los linajes de la tierra se lamentarán cuando
lo vean venir. Sí, amén.
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1:8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el
Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
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1:8
Yo soy el primero y el último, principio y
fin, dice el Señor, Dios, el
Todopoderoso.
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1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la
tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla
llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de
Jesucristo.
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1:9
Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el
reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por
causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
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1:10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí
detrás de mí una gran voz como de trompeta,
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1:10
Yo estaba en visión en sábado, y oí detrás de mí la voz potente de Cristo en alta intensidad,
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1:11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y
el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que
están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y
Laodicea.
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1:11
que decía: Yo soy el Alfa y la Omega5, el primero y el último.
Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en
Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y
Laodicea.
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1:12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y
vuelto, vi siete candeleros de oro,
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1:12 Y
me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete periodos de la iglesia,
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1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante
al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido
por el pecho con un cinto de oro.
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1:13
y en medio de los siete periodos de la iglesia,
a Cristo, vestido de majestad
y dignidad.
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1:14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca
lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;
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1:14 Estaba lleno de sabiduría, sus ojos pueden penetrar toda oscuridad;
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1:15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente
como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.
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1:15
y sus pies han transitado por el dolor y el
sufrimiento, refulgente como en un horno; y su voz potente.
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1:16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca
salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando
resplandece en su fuerza.
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1:16
Tenía en su control los siete periodos de la iglesia; hablaba con autoridad para juzgar;
y su rostro estaba glorificado.
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1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso
su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
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1:17
Cuando vi a Cristo, caí como muerto a sus
pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy Cristo;
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1:18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo
por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del
Hades.
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1:18
y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo para
siempre, amén. Y tengo la autoridad sobre el
sepulcro.
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1:19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y
las que han de ser después de estas.
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1:19
Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después
de estas.
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| 1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en
mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los
ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las
siete iglesias. |
1:20
El misterio de las siete estrellas que has visto en mi control, y de los siete candeleros de oro: las siete
estrellas son los dirigentes de las iglesias,
y los siete candeleros que has visto, son los siete periodos
de la iglesia.
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Capítulo 2
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Capítulo 2
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2:1 Escribe al ángel de la iglesia en
Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio
de los siete candeleros de oro, dice esto:
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2:1 Escribe a la iglesia apostólica: El que guarda a la
iglesia, el que anda en medio de los
siete periodos de la iglesia, dice esto:
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2:2 Yo conozco tus obras, y tu arduo
trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a
los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado
mentirosos;
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2:2 Yo conozco tus obras, y tu arduo
trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los
que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
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2:3 y has sufrido, y has tenido
paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has
desmayado.
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2:3 y has sufrido, y has tenido
paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has
desmayado.
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2:4 Pero tengo contra ti, que has
dejado tu primer amor.
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2:4 Pero tengo contra ti, que has
dejado tu primer amor.
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2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has
caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a
ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
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2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has
caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a
ti, y quitaré tu posición como mi representante, si
no te hubieres arrepentido.
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2:6 Pero tienes esto, que aborreces
las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.
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2:6 Pero tienes esto, que aborreces
las doctrinas falsas, las cuales yo también
aborrezco.
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2:7 El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de
la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
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2:7 El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu Santo dice de
los periodos de la iglesia. Al que venciere, le daré a comer del árbol
de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
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2:8 Y escribe al ángel de la iglesia
en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice
esto:
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2:8 Y escribe a la iglesia de las catacumbas: Cristo, el
que estuvo muerto y vivió, dice esto:
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2:9 Yo conozco tus obras, y tu
tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se
dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.
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2:9 Yo conozco tus obras, y tu persecución, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la
blasfemia de los que se dicen justos, y no lo
son, sino siervos de Satanás.
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2:10 No temas en nada lo que vas a
padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para
que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la
muerte, y yo te daré la corona de la vida.
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2:10 No temas en nada lo que vas a
padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para
que seáis probados, y tendréis tribulación desde el
303 d. C. hasta el 313 d.C. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la
corona de la vida.
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2:11 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la
segunda muerte.
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2:11 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu Santo dice de los períodos de la iglesia. El que venciere, no sufrirá daño
de la segunda muerte que tomará lugar después del milenio.
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2:12 Y escribe al ángel de la iglesia
en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:
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2:12 Y escribe a la iglesia del periodo de la apostasía: Cristo dice
esto:
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2:13 Yo conozco tus obras, y dónde
moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has
negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto
entre vosotros, donde mora Satanás.
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2:13 Yo conozco tus obras, y dónde
moras, donde hay mucha apostasía; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun
en los días de los mártires entre vosotros,
donde hay mucha apostasía.
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2:14 Pero tengo unas pocas cosas
contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que
enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas
sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.
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2:14 Pero tengo unas pocas cosas
contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de división, que enseñas
a poner tropiezo ante la iglesia, a violentar la conciencia,
y a cometer fornicación espiritual.
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2:15 Y también tienes a los que
retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.
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2:15 Y también tienes a los que
retienen doctrinas falsas, la que yo
aborrezco.
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2:16 Por tanto, arrepiéntete; pues si
no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi
boca.
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2:16 Por tanto, arrepiéntete; pues si
no, vendré a ti pronto, y pelearé contra los injustos
con castigos.
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2:17 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná
escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un
nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
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2:17 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu Santo dice de los periodos de la iglesia. Al que venciere, me tendrá con él, y le daré una piedrecita blanca,
y en la piedrecita escrito un carácter nuevo,
el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
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2:18 Y escribe al ángel de la iglesia
en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes
al bronce bruñido, dice esto:
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2:18 Y escribe a la iglesia de la Edad Media: Cristo, el que puede penetrar la más densa oscuridad, y tiene pies que caminaron por
la aflicción y la prueba, dice esto:
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2:19 Yo conozco tus obras, y amor, y
fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las
primeras.
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2:19 Yo conozco tus obras, y amor, y
fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las
primeras.
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2:20 Pero tengo unas pocas cosas
contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y
seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los
ídolos.
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2:20 Pero tengo unas pocas cosas
contra ti: que toleras el paganismo que seduce a mis siervos a fornicar espiritualmente y violenta
sus conciencias.
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2:21 Y le he dado tiempo para que se
arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.
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2:21 Y le he dado tiempo para que se
arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación espiritual.
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2:22 He aquí, yo la arrojo en cama, y
en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las
obras de ella.
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2:22 He aquí, yo envío castigos, y en gran tribulación a los que con el paganismo adulteran, si no se arrepienten de las
obras paganas.
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2:23 Y a sus hijos heriré de muerte,
y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el
corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.
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2:23 Y a sus generaciones
heriré de muerte, y todas las edades postreras
sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada
uno según vuestras obras.
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2:24 Pero a vosotros y a los demás
que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo
que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré
otra carga;
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2:24 Pero a vosotros y a los demás de la iglesia del periodo de la Edad Media13,
a cuantos no tienen las enseñanzas idólatras, y
no han conocido lo que el paganismo llama doctrinas
profundas, yo os digo: No os impondré otra carga;
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2:25 pero lo que tenéis, retenedlo
hasta que yo venga.
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2:25 pero lo que tenéis, retenedlo
hasta que yo venga.
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2:26 Al que venciere y guardare mis
obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
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2:26 Al que venciere y guardare mis
obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
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2:27 y las regirá con vara de hierro,
y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi
Padre;
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2:27 y las regirá duramente, y serán quebradas como vaso de alfarero;
como yo también la he recibido de mi Padre;
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2:28 y le daré la estrella de la
mañana.
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2:28 y estaré
con ellos.
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2:29 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias.
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2:29 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu Santo dice de los períodos de la iglesia.
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Capítulo 3
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Capítulo 3
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3:1 Escribe al ángel de la iglesia en
Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice
esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás
muerto.
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3:1 Escribe a
la iglesia del periodo de la Reforma: Cristo,
dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes reputación
de fiel, y en verdad estás muerta espiritualmente.
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3:2 Sé vigilante, y afirma las otras
cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante
de Dios.
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3:2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas
buenas que todavía posees; porque no he
hallado tus obras perfectas delante de Dios.
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3:3 Acuérdate, pues, de lo que has
recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre
ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
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3:3 Acuérdate, pues, de lo que has
recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre
ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
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3:4 Pero tienes unas pocas personas
en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras
blancas, porque son dignas.
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3:4 Pero tienes unas pocas personas en el periodo de la Reforma que se han mantenidos puros; y andarán conmigo en mi justicia, porque son dignas.
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3:5 El que venciere será vestido de
vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré
su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
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3:5 El que venciere será vestido de mi justicia; y no borraré su nombre del libro de la
vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
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3:6 El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias.
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3:6 El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu Santo dice de los periodos de la iglesia.
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3:7 Escribe al ángel de la iglesia en
Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David,
el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
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3:7 Escribe a la iglesia del periodo de la Pos-reforma: Esto dice Cristo, el que tiene la
autoridad de cerrar y abrir el Santuario, el que va a triunfar:
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3:8 Yo conozco tus obras; he aquí, he
puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque
aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi
nombre.
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3:8 Yo conozco tus obras; he aquí, he
puesto delante de ti la redención llevada a cabo en
el lugar santísimo desde 1844 d. C., la cual nadie puede detener; porque aunque tienes poca fuerza, has
guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
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3:9 He aquí, yo entrego de la
sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que
mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan
que yo te he amado.
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3:9 He aquí, yo entrego del bando de Satanás a los que se dicen ser justos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo
haré que vengan y se postren, y reconozcan que yo te he amado.
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3:10 Por cuanto has guardado la
palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha
de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la
tierra.
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3:10 Por cuanto has guardado la
palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que
ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la
tierra.
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3:11 He aquí, yo vengo pronto; retén
lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
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3:11 He aquí, yo vengo pronto; retén
lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
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3:12 Al que venciere, yo lo haré
columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré
sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva
Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
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3:12 Al que venciere, yo lo colocaré delante mi
presencia, y nunca más saldrá de allí; y pondré sobre él el carácter
de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva ciudad de Jerusalén, la cual desciende del cielo, de
mi Dios, y mi nombre nuevo.
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3:13 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias.
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3:13 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu Santo dice de los periodos de la iglesia.
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3:14 Y escribe al ángel de la iglesia
en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la
creación de Dios, dice esto:
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3:14 Y escribe a la iglesia del juicio:
He aquí Cristo, el testigo fiel y verdadero,
el originador de la creación de Dios, dice
esto:
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3:15 Yo conozco tus obras, que ni
eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
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3:15 Yo conozco tus obras, que ni
eres frío ni caliente espiritualmente. ¡Ojalá
fueses frío o caliente7!
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3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no
frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
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3:16 Pero por cuanto eres tibio
espiritualmente, y no frío ni caliente, te rechazaré.
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3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y
me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres
un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
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3:17 Porque tú dices: Yo soy autosuficiente, y me he enriquecido, y de ninguna
cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable,
pobre, ciego y desnudo espiritualmente.
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3:18 Por tanto, yo te aconsejo que de
mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas
para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus
ojos con colirio, para que veas.
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3:18 Por tanto, yo te aconsejo que pases por el zarandeo, para que revivas, y obtengas mi
justicia, y así
no se descubra la vergüenza de tu jactancia; y
pidas la unción del Espíritu Santo, para que
veas tu pecado.
|
3:19 Yo reprendo y castigo a todos
los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
|
3:19 Yo reprendo y castigo a todos
los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
|
3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y
llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo.
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3:20 He aquí, yo doy muchas oportunidades; si alguno oye mi voz y acepta mi invitación, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo.
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3:21 Al que venciere, le daré que se
siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi
Padre en su trono.
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3:21 Al que venciere, le daré que se
siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi
Padre en su trono.
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3:22 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias.
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3:22 El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu Santo dice de los periodos de la iglesia.
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Capítulo 4
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Capítulo 4 |
4:1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en
el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo:
Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.
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4:1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en
el cielo; y la primera voz potente que oí, hablando
conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de
estas.
|
4:2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un
trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
|
4:2 Y al instante yo estaba en visión;
y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, el Padre sentado listo para
juzgar.
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4:3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a
piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris,
semejante en aspecto a la esmeralda.
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4:3 Y el aspecto del Padre
era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono
un arco iris en representación
de la misericordia y fidelidad de Dios, semejante en aspecto a la
esmeralda.
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4:4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi
sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas,
con coronas de oro en sus cabezas.
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4:4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi
sentados en los tronos a veinticuatro representantes
de los mundos no caídos, revestidos de la justicia de Cristo y victoriosos.
|
4:5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y
delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete
espíritus de Dios.
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4:5 Y del trono salían poder y
majestad; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las
cuales son el Espíritu Santo.
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4:6 Y delante del trono había como un mar de vidrio
semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres
vivientes llenos de ojos delante y detrás.
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4:6 Y delante del trono había como una superficie de vidrio semejante al cristal; y junto
al trono, y alrededor del trono, cuatro querubines
llenos de sabiduría. |
4:7 El primer ser viviente era semejante a un león; el
segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y
el cuarto era semejante a un águila volando.
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4:7 El primer querubín representaba
la fuerza; el segundo representaba la
humildad; el tercero representaba la
inteligencia; y el cuarto representaba la disponibilidad.
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4:8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis
alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y
noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que
era, el que es, y el que ha de venir.
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4:8 Y los cuatro querubines tenían
cada uno seis alas representando su disponibilidad,
y llenos de sabiduría; y no cesaban día y
noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el Eterno. |
4:9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y
honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por
los siglos de los siglos,
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4:9 Y siempre que aquellos querubines
dan gloria y honra y acción de gracias al Padre
que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,
|
4:10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que
está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos,
y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
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4:10 los veinticuatro representantes
de los mundos no caídos se postran delante del Padre que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los
siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
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| 4:11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y
el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y
fueron creadas. |
4:11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y
el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y
fueron creadas.
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Capítulo 5
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Capítulo 5 |
5:1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el
trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete
sellos.
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5:1 Y vi en la mano derecha del Padre
que estaba sentado en el trono el libro de Daniel escrito por dentro y por fuera, con los siete periodos de la iglesia.
|
5:2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz:
¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?
|
5:2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz:
¿Quién es digno de abrir el libro de
Daniel y presentar los siete periodos de la
iglesia?
|
5:3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo
de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
|
5:3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo
de la tierra, podía abrir el libro de
Daniel, ni aun mirarlo.
|
5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a
ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
|
5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a
ninguno digno de abrir el libro de Daniel
ni de leerlo, ni de mirarlo.
|
5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que
el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro
y desatar sus siete sellos.
|
5:5 Y uno de los representantes
de los mundos no caídos me dijo: No llores. He aquí que Cristo, descendiente
de David, ha vencido para abrir el libro de Daniel y
desatar sus siete sellos.
|
5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro
seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como
inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete
espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
|
5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro querubines, y en medio de los representantes de los mundos no caídos, estaba en
pie Cristo, que es todopoderoso, y omnisapiente, representando
la omnisapiencia del Espíritu Santo de Dios enviado
por toda la tierra.
|
5:7 Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que
estaba sentado en el trono.
|
5:7 Y vino, y tomó el libro de Daniel de la mano derecha del Padre que estaba sentado en el trono.
|
5:8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres
vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos
tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los
santos;
|
5:8 Y cuando hubo tomado el libro de Daniel, los cuatro
querubines y los veinticuatro representantes de los mundos no caídos se postraron
delante de Cristo; todos tenían arpas, y copas
de oro llenas de incienso que son las oraciones de los hijos de Dios;
|
5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de
tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu
sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y
nación;
|
5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de
tomar el libro2 de Daniel y de abrir sus sellos; porque tú fuiste crucificado, y con tu sangre nos has redimido para
Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
|
5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y
sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
|
5:10 y los has hecho para
nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinarán4
sobre la tierra.
|
5:11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del
trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones
de millones,
|
5:11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del
trono, y de los querubines, y de representantes de los mundos no caídos; y su número
era innumerable,
|
5:12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado
es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la
honra, la gloria y la alabanza.
|
5:12 que decían a gran voz: Cristo
que fue crucificado es digno de tomar el
poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la
alabanza.
|
5:13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la
tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos
hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la
alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
|
5:13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la
tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos
hay, oí decir: Al Padre que está sentado en el
trono, y a Cristo, sea la alabanza, la honra,
la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
|
| 5:14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los
veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive
por los siglos de los siglos. |
5:14 Los cuatro querubines
decían: Amén; y los veinticuatro representantes de
los mundos no caídos se postraron sobre sus rostros y adoraron al Padre que vive por los siglos de los siglos.
|
Capítulo 6
|
Capítulo 6 |
6:1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a
uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y
mira.
|
6:1 Vi cuando Cristo abrió uno de los periodos de la iglesia, y oí a uno de los cuatro querubines decir en alta voz: Ven y mira.
|
6:2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo
montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para
vencer.
|
6:2 Y miré, y he aquí la iglesia
del periodo apostólico; y se predicó el
evangelio con rapidez; y muchos se
convirtieron a Cristo. |
6:3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser
viviente, que decía: Ven y mira.
|
6:3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo querubín, que decía: Ven y mira.
|
6:4 Y salió otro caballo, bermejo;y al que lo montaba le
fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros;
y se le dio una gran espada.
|
6:4 Y vi a la iglesia del periodo
de las catacumbas; y hubo muchas persecuciones
y la pérdida de la paz.
|
6:5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser
viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que
lo montaba tenía una balanza en la mano.
|
6:5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer querubín,
que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí la iglesia
del periodo de la apostasía; y fue juzgada por
su condición apóstata.
|
6:6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres
vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de
cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.
|
6:6 Y oí la voz de Cristo en medio de los cuatro querubines, que decía: hay
una falta de las verdades bíblicas durante el periodo de la Iglesia de la
apostasía. |
6:7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto
ser viviente, que decía: Ven y mira.
|
6:7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto
querubín, que decía: Ven y mira.
|
6:8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo
montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad
sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con
mortandad, y con las fieras de la tierra.
|
6:8 Miré, y he aquí la iglesia
del periodo de la Edad Media, y los hijos de
Dios fueron perseguidos a muerte; y le fue dado a Roma papal potestad sobre una parte de la tierra por
1.260 años, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con
las fieras de la tierra.
|
6:9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las
almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el
testimonio que tenían.
|
6:9 Cuando abrió el quinto sello, vi a los mártires que habían sido muertos por causa de la
palabra de Dios y por el testimonio que tenían.
|
6:10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo,
Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran
en la tierra?
|
6:10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo,
Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran
en la tierra?
|
6:11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo
que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número
de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como
ellos.
|
6:11 Y se les dio la justicia de
Cristo, y se les dijo que descansasen hasta el
22 de Octubre de 1844, hasta que se completara el número de sus consiervos
y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
|
6:12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un
gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se
volvió toda como sangre;
|
6:12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo el gran terremoto de Lisboa;
y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;
|
6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra,
como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte
viento.
|
6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra,
como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte
viento.
|
6:14 Y el cielo se desvaneció como un libro que se
enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.
|
6:14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla
se removió de su lugar momentos antes de la segunda venida de Cristo.
|
6:15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos,
los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en
las cuevas y entre las peñas de los montes;
|
6:15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos,
los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en
las cuevas y entre las peñas de los montes;
|
6:16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre
nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono,
y de la ira del Cordero;
|
6:16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre
nosotros, y escondednos del rostro del Padre que
está sentado sobre el trono, y de la ira de Cristo;
|
| 6:17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién
podrá sostenerse en pie? |
6:17 porque el gran día de la
segunda venida de Cristo ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
|
Capítulo 7
|
Capítulo 7
|
7:1 Después de esto vi a cuatro
ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro
vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni
sobre el mar, ni sobre ningún árbol.
|
7:1 Después de esto vi a cuatro
ángeles en pie sobre las cuatro direcciones
cardinales de la tierra, que detenían los 7
postreros castigos, para que no dañasen la
tierra.
|
7:2 Vi también a otro ángel que subía
de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a
los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la
tierra y al mar,
|
7:2 Vi también a Cristo que subía del este,
y tenía la potestad de aprobación del Dios
vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el
poder de hacer daño a la tierra y al mar,
|
7:3 diciendo: No hagáis daño a la
tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes
a los siervos de nuestro Dios.
|
7:3 diciendo: No hagáis daño a la
tierra, hasta que hayamos puesto la señal de
aprobación en las mentes a los siervos de nuestro Dios.
|
7:4 Y oí el número de los sellados:
ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de
Israel.
|
7:4 Y oí el número de los sellados: una cantidad simbólica de los hijos de Dios.
|
7:5 De la tribu de Judá, doce mil
sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce
mil sellados.
|
7:5 De la tribu de Judá, doce mil
sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce
mil sellados.
|
7:6 De la tribu de Aser, doce mil
sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés,
doce mil sellados.
|
7:6 De la tribu de Aser, doce mil
sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés,
doce mil sellados.
|
7:7 De la tribu de Simeón, doce mil
sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce
mil sellados.
|
7:7 De la tribu de Simeón, doce mil
sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce
mil sellados.
|
7:8 De la tribu de Zabulón, doce mil
sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín,
doce mil sellados.
|
7:8 De la tribu de Zabulón, doce mil
sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín,
doce mil sellados.
|
7:9 Después de esto miré, y he aquí
una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y
pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del
Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;
|
7:9 Después de esto miré, y he aquí
una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y
pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia de Cristo, vestidos de la
justicia de Cristo, y triunfadores;
|
7:10 y clamaban a gran voz, diciendo:
La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al
Cordero.
|
7:10 y clamaban a gran voz, diciendo:
La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y a Cristo.
|
7:11 Y todos los ángeles estaban en
pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y
se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,
|
7:11 Y todos los ángeles estaban en
pie alrededor del trono, y de los representantes
de los mundos no caídos y de los cuatro querubines; y se postraron sobre sus rostros delante
del trono, y adoraron a Dios,
|
7:12 diciendo: Amén. La bendición y
la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la
fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
|
7:12 diciendo: Amén. La bendición y
la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la
fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
|
7:13 Entonces uno de los ancianos
habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y
de dónde han venido?
|
7:13 Entonces uno de los representantes
de los mundos no caídos habló, diciéndome: Estos que tienen
la justicia de Cristo, ¿quiénes son, y de dónde han venido?
|
7:14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes.
Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han
lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
|
7:14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes.
Y él me dijo: una cantidad simbólica de sus hijos
es la que ha
salido de la gran tribulación del tiempo de angustia
de Jacob, y ha transformado
su carácter, y se ha cubierto de la justica de Cristo.
|
7:15 Por esto están delante del trono
de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el
trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.
|
7:15 Por esto están delante del trono
de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el Padre
que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.
|
7:16 Ya no tendrán hambre ni sed, y
el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;
|
7:16 Ya no tendrán hambre ni sed, y
el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;
|
7:17 porque el Cordero que está en
medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y
Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
|
7:17 porque Cristo
que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas
de vida; y Dios los consolará.
|
Capítulo 8
|
Capítulo 8
|
8:1 Cuando abrió el séptimo sello, se
hizo silencio en el cielo como por media hora.
|
8:1 Cuando abrió el séptimo sello, se
hizo silencio en el cielo y quedó vacío como
por siete días debido a la segunda venida
de Cristo.
|
8:2 Y vi a los siete ángeles que
estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.
|
8:2 Y vi a los siete ángeles que
estaban en pie ante Dios; y se les dio potestad de
ejecutar siete castigos sobre los impíos.
|
8:3 Otro ángel vino entonces y se
paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para
añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que
estaba delante del trono.
|
8:3 Cristo
vino entonces y se paró ante el altar de incienso,
con un incensario de oro para ministrar por los hijos
de Dios; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de
todos los hijos de Dios, sobre el altar de incienso de oro que estaba delante del
trono.
|
8:4 Y de la mano del ángel subió a la
presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.
|
8:4 Y de la mano de Cristo subió a la presencia de Dios el humo del
incienso con las oraciones de los hijos de
Dios.
|
8:5 Y el ángel tomó el incensario, y
lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y
voces, y relámpagos, y un terremoto.
|
8:5 Y Cristo
tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra al terminar el tiempo de su intercesión en el lugar
santísimo; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.
|
8:6 Y los siete ángeles que tenían
las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.
|
8:6 Y los siete ángeles que tenían los siete castigos para los impíos se dispusieron a ejecutarlos.
|
8:7 El primer ángel tocó la trompeta,
y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la
tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba
verde.
|
8:7 El primer ángel ejecutó el castigo, y los
visigodos conquistaron Tracia, Macedonia y Grecia, saquearon Roma y Francia y
se establecieron en España.
|
8:8 El segundo ángel tocó la trompeta,
y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la
tercera parte del mar se convirtió en sangre.
|
8:8 El segundo ángel ejecutó el castigo, y los
vándalos saquearon las cosas de España, Italia y hasta Grecia y atacaban los barcos
romanos.
|
8:9 Y murió la tercera parte de los
seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue
destruida.
|
8:9 Y
saquearon la ciudad de Roma por dos semanas. Sus saqueos eran muy
sangrientos.
|
8:10 El tercer ángel tocó la
trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y
cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las
aguas.
|
8:10 El tercer ángel ejecutó el castigo, y los
hunos invadieron y saquearon muchas regiones romanas.
|
8:11 Y el nombre de la estrella es
Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos
hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.
|
8:11 Y el nombre de este castigo es Atila. Y las invasiones de los hunos fueron muy destructivas;
y muchos hombres murieron a causa de esas invasiones,
porque eran muy sangrientas.
|
8:12 El cuarto ángel tocó la
trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la
luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera
parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de
la noche.
|
8:12 El cuarto ángel ejecutó el castigo, y desapareció
el gobierno occidental romano compuesto de emperadores, senadores y cónsules.
|
8:13 Y miré, y oí a un ángel volar
por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en
la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los
tres ángeles!
|
8:13 Y miré, y oí a un ángel volar
por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los impíos de la tierra, a causa de las otras ejecuciones de los castigos que están listos para ser ejecutados por los tres ángeles!
|
Capítulo 9
|
Capítulo 9 |
9:1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella
que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del
abismo.
|
9:1 El quinto ángel ejecutó el
castigo, y vi a los musulmanes mahometanos;
y se le dio poder en las extensas regiones de los
desiertos árabes.
|
9:2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo
como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del
pozo.
|
9:2 Y empezaron a conquistar, y sus conquistas tuvieron mucho éxito; y conquistaron muchas tierras ocupadas por los cristianos.
|
9:3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se
les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra.
|
9:3 Y aparecieron los árabes
musulmanes sobre la tierra; y se les dio poder, para hacer daño a los hombres de la tierra.
|
9:4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la
tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los
hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.
|
9:4 Y se les mandó que sus
ataques se dirigiesen sólo a los impíos y no a los hijos de Dios que guardan
el sábado.
|
9:5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los
atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando
hiere al hombre.
|
9:5 Y les fue dicho a los árabes musulmanes, no que los matasen, sino
que los atormentasen 150 años; e infligían mucho daño a los impíos.
|
9:6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte,
pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.
|
9:6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte,
pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos debido al castigo musulmán.
|
9:7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos
preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus
caras eran como caras humanas;
|
9:7 El aspecto de los árabes
musulmanes era semejante a la caballería
arábiga preparados para la guerra; en las cabezas tenían turbantes; eran humanos;
|
9:8 tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes
eran como de leones;
|
9:8 tenían cabello largo; feroces
y fuertes;
|
9:9 tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de
sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la
batalla;
|
9:9 eran invencibles; el
ruido de su ejército era como el estruendo de
muchos carros de caballos corriendo a la batalla;
|
9:10 tenían colas como de escorpiones, y también
aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco
meses.
|
9:10 tenían devastadoras armas de
guerra; y tenían poder para dañar a los hombres durante 150 años.
|
9:11 Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo,
cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.
|
9:11 Y tienen por rey a Osmán I sobre ellos,
cuyo nombre en hebreo es destrucción, y en
griego, destructor.
|
9:12 El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes
después de esto.
|
9:12 El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes
después de esto.
|
9:13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de
entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios,
|
9:13 El sexto ángel ejecutó el
castigo, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro del incienso que estaba delante de Dios,
|
9:14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta:
Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río
Eufrates.
|
9:14 diciendo al sexto ángel que tenía la responsabilidad de ejecutar el castigo: Desata las fuerzas destructivas turcas.
|
9:15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban
preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de
los hombres.
|
9:15 Y fueron desatadas las
fuerzas destructivas turcas que estaban preparadas para actuar por 391 años, a
fin de matar a los impíos.
|
9:16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era
doscientos millones. Yo oí su número.
|
9:16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era innumerable. Yo oí su número.
|
9:17 Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los
cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los
caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y
azufre.
|
9:17 Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los
cuales tenían uniformes brillantes, de color rojo, azul y amarillo. Y eran muy feroces y fuertes; y tenían armas de fuego.
|
9:18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de
los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca.
|
9:18 Por estos tres castigo fueron muertos muchos impíos; por las armas de
fuego.
|
9:19 Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en
sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con
ellas dañaban.
|
9:19 Pues tenían poderosas armas
de fuego y un gran ejército; y hacían mucho daño. |
9:20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas
plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de
adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de
piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar;
|
9:20 Y los otros impíos
que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las
obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de
oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni
oír, ni andar;
|
| 9:21 y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus
hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos. |
9:21 y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus
hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.
|
Capítulo 10
|
Capítulo 10 |
10:1 Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto
en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y
sus pies como columnas de fuego.
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10:1 Vi descender del cielo a Cristo,
rodeado de ángeles, con el arco iris sobre su
cabeza en representación de la misericordia y
fidelidad de Dios; y su rostro estaba
glorificado, y sus pies como columnas de fuego.
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10:2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie
derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;
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10:2 Tenía en su mano el libro de Daniel abierto;
y el mensaje del libro de Daniel era para toda la
tierra;
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10:3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo
clamado, siete truenos emitieron sus voces.
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10:3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo
clamado, se emitió lo que pasaría durante los
mensajes del primer y segundo ángel2.
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10:4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces,
yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas
que los siete truenos han dicho, y no las escribas.
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10:4 Se emitió lo que pasaría
durante los mensajes del primer y segundo ángel; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que
se dijeron del mensaje del primer ángel y del segundo
ángel, y no lo escribas.
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10:5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la
tierra, levantó su mano al cielo,
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10:5 Y Cristo, que vi en
pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,
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10:6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos,
que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que
están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería
más,
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10:6 y juró por el Padre,
que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que
están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo profético no iría más allá de los 2.300 años.
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10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel,
cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará,
como él lo anunció a sus siervos los profetas.
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10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel,
cuando él comience a ejecutar el castigo el 22 de octubre de 1844 d.C., el plan de salvación de Dios se realizará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
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10:8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y
dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en
pie sobre el mar y sobre la tierra.
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10:8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y
dijo: Ve y asimila el mensaje del libro de Daniel
que está abierto en la mano de Cristo que está
en pie sobre el mar y sobre la tierra.
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10:9 Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito.
Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será
dulce como la miel.
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10:9 Y fui a Cristo,
diciéndole que me diese el libro de Daniel. Y
él me dijo: Asimila y comprende
el mensaje del libro de Daniel; y devastará la
esperanza de los creyentes adventista el 22 de octubre de 1844 d.C. cuando
Cristo no venga a la tierra, pero la espera de
la venida de Cristo que se predicó entre 1840 d.C. y 1844 d.C. será alentadora.
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10:10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo
comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó
mi vientre.
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10:10 Entonces tomé el libro de
Daniel de la mano de Cristo, y comprendí su mensaje; y fue
alentador para los adventistas que esperaban la venida de Cristo, pero
cuando lo comprendí, desalentó a los que esperaban la
venida de Cristo cuando no vino el 22 de octubre de 1844 d.C.
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| 10:11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez
sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. |
10:11 Y Cristo me dijo: Es
necesario que se predique el mensaje de los tres
ángeles, especialmente el tercero, a muchos pueblos, naciones, lenguas
y reyes.
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Capítulo 11
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Capítulo 11
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11:1 Entonces me fue dada una caña
semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de
Dios, y el altar, y a los que adoran en él.
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11:1 Entonces fue tiempo de juicio para restaurar el templo celestial
de Dios, y el altar, y a su pueblo.
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11:2 Pero el patio que está fuera del
templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles;
y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.
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11:2 No
restaures la tierra, porque ha sido entregada
a los impíos; y ellos
perseguirán a los hijos de Dios por 1260 años.
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11:3 Y daré a mis dos testigos que
profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
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11:3 Y permitiré
al Viejo y Nuevo Testamento que prediquen por 1.260 años2, contra la
apostasía.
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11:4 Estos testigos son los dos
olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
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11:4 El Viejo
y el Nuevo Testamento imparten el Espíritu Santo por medio de sus palabras.
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11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale
fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere
hacerles daño, debe morir él de la misma manera.
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11:5 Si alguno quiere rechazarlos, caerán castigos sobre él, y es destruido; y si alguno quiere abolirlos, debe morir él de la misma manera.
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11:6 Estos tienen poder para cerrar
el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder
sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda
plaga, cuantas veces quieran.
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11:6 El Viejo
y Nuevo Testamento tienen poder de retener las
bendiciones del conocimiento de su palabra, a fin de que no hubiese luz espiritual durante los
1.260 años2; y tienen poder para herir la tierra con toda clase de castigo, cuantas veces quieran.
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11:7 Cuando hayan acabado su
testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá
y los matará.
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11:7 Al final
de los 1.260 años, Francia hará guerra contra el
Viejo y el Nuevo Testamento por medio del ateísmo durante la Revolución
Francesa, e irá en contra de ellos y querrá
destruirlos.
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11:8 Y sus cadáveres estarán en la plaza
de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde
también nuestro Señor fue crucificado.
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11:8 Y Francia
se opondrá al Viejo y Nuevo Testamento, en
cuyo país también muchos hijos de Dios fueron
muertos.
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11:9 Y los de los pueblos, tribus,
lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán
que sean sepultados.
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11:9 Y los de los pueblos, tribus,
lenguas y naciones verán la mayor oposición de
Francia durante la Revolución Francesa contra el Viejo y Nuevo Testamento por
tres años y medio y se
burlarán de ellos ante la presencia de las naciones.
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11:10 Y los moradores de la tierra se
regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros;
porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la
tierra.
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11:10 Y los moradores de la tierra se
regocijarán del ataque de Francia durante la
Revolución Francesa sobre el Viejo y Nuevo Testamento, y se enviarán
regalos unos a otros; porque el Viejo y Nuevo
Testamento se habían opuesto a las formas de vivir de los moradores de
la tierra.
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11:11 Pero después de tres días y
medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron
sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.
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11:11 Pero después de tres años y medio el Viejo y
Nuevo Testamento tomaron un gran auge, y cayó gran temor sobre los que
los vieron.
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11:12 Y oyeron una gran voz del
cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus
enemigos los vieron.
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11:12 Y hubo un
apogeo de la predicación de la Palabra de Dios a partir del comienzo del
siglo XIX.
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11:13 En aquella hora hubo un gran
terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto
murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y
dieron gloria al Dios del cielo.
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11:13 A
finales del siglo XVIII hubo un gran terremoto en Francia, y hubo muchos desastres,
y por el terremoto murieron muchos hombres; y
los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.
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11:14 El segundo ay pasó; he aquí, el
tercer ay viene pronto.
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11:14 El segundo ay pasó; he aquí, el
tercer ay viene pronto.
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11:15 El séptimo ángel tocó la
trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo
han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos
de los siglos.
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11:15 El séptimo ángel ejecutó el castigo, y hubo grandes voces en el cielo
por parte de los ángeles, que decían: Los
reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo momentos antes de su segunda venida; y él reinará
por los siglos de los siglos.
|
11:16 Y los veinticuatro ancianos que
estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus
rostros, y adoraron a Dios,
|
11:16 Y los veinticuatro representantes de los mundos no caídos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se
postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,
|
11:17 diciendo: Te damos gracias,
Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque
has tomado tu gran poder, y has reinado.
|
11:17 diciendo: Te damos gracias,
Señor Dios Todopoderoso, Eterno, porque has
tomado tu gran poder, y comenzaste a reinar.
|
11:18 Y se airaron las naciones, y tu
ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a
tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los
pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.
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11:18 Y se airaron las naciones debido a tu segunda venida, y tu ira ha venido, y el
tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los
profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los
grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.
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11:19 Y el templo de Dios fue abierto
en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos,
voces, truenos, un terremoto y grande granizo.
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11:19 Y el lugar
santísimo de Dios fue abierto en el cielo el
22 de octubre de 1844 d. C., y el trono
del plan de salvación por medio de la sangre de
Cristo se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un
terremoto y grande granizo.
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Capítulo 12
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Capítulo 12 |
12:1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer
vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona
de doce estrellas.
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12:1 Apareció en el cielo una gran señal: la iglesia gloriosa de Dios, dentro del nuevo pacto y
vencedora.
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12:2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en
la angustia del alumbramiento.
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12:2 Y Cristo se encarnó para ser
hombre y nació en el año 4 a.C.
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12:3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un
gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus
cabezas siete diademas;
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12:3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí Satanás sediento de sangre, que tenía siete reinos de su lado y también
los reinos europeos3 le apoyaban,
|
12:4 y su cola arrastraba la tercera parte de las
estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente
a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto
como naciese.
|
12:4 y Satanás engañó a la
tercera parte de los ángeles del cielo, y los arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró
frente a la iglesia en tiempos del nacimiento de
Cristo, a fin de matar a Cristo tan pronto como naciese por medio de Herodes I el Grande.
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12:5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara
de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su
trono.
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12:5 Y Cristo nació, y regirá
con vara de hierro a todas las naciones; y Cristo
ascendió para estar
con Dios en el cielo poco después de su resurrección.
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12:6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar
preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta
días.
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12:6 Y la Iglesia huyó a un lugar retirado, donde tiene lugar preparado por
Dios, para que allí sobreviviera por 1.260 años.
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12:7 Después hubo una gran batalla en el cielo:
Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y
sus ángeles;
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12:7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Cristo y sus ángeles luchaban contra el Satanás; y luchaban Satanás
y sus ángeles;
|
12:8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para
ellos en el cielo.
|
12:8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para
ellos en el cielo.
|
12:9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente
antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue
arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
|
12:9 Y fue lanzado fuera Satanás, la serpiente antigua,
que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a
la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
|
12:10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:
Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la
autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros
hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
|
12:10 Entonces oí una gran voz de
los ángeles en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el
poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha
sido lanzado fuera Satanás, el que los acusaba
delante de nuestro Dios día y noche.
|
12:11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del
Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas
hasta la muerte.
|
12:11 Y los justos le han
vencido por medio de la sangre de Cristo y de
la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la
muerte.
|
12:12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en
ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha
descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
|
12:12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en
ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha
descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
|
12:13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la
tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.
|
12:13 Y cuando vio a Satanás
que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la iglesia
de Cristo.
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12:14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran
águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar,
donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.
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12:14 Y la iglesia se apresuró a
buscar refugio para escaparse de Satanás a lugares deshabitados, donde
permaneció allí por 1.260 años.
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12:15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer,
agua como un río, para que fuese arrastrada por el río.
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12:15 Y Satanás persiguió a la
iglesia para destruirla.
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12:16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra
abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca.
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12:16 Pero las regiones
deshabitadas ayudaron a la iglesia a escaparse
de las persecuciones de Satanás.
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| 12:17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer;
y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que
guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. |
12:17 Entonces Satanás se
llenó de ira contra la iglesia; y se fue a
hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los
mandamientos de Dios y tienen el espíritu de
profecía.
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Capítulo 13
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Capítulo 13 |
13:1 Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar
una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez
diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.
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13:1 Me paré sobre la arena del mar en la isla de Patmos,
y vi subir de los muchos pueblos a Roma papal
que tenía a las naciones europeas bajo su control;
y era blasfema. |
13:2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y
sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su
poder y su trono, y grande autoridad.
|
13:2 Y Roma papal
era veloz, rapaz, y feroz. Y Satanás le
dio su poder y su trono, y grande autoridad.
|
13:3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su
herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la
bestia,
|
13:3 El general Berthier depuso a
Pío VI en 1798 d.C., pero Roma papal volvió a
recuperar su poder; y se maravilló toda la tierra en pos de Roma papal,
|
13:4 y adoraron al dragón que había dado autoridad a la
bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién
podrá luchar contra ella?
|
13:4 y adoraron a Satanás
que había dado autoridad a Roma papal, y
adoraron a Roma papal, diciendo: ¿Quién como Roma papal, y quién podrá luchar contra ella?
|
13:5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y
blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.
|
13:5 También se le dio boca que hablaba grandes mentiras y blasfemias; y se le dio autoridad para
actuar 1.260 años.
|
13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para
blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el
cielo.
|
13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para
blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el
cielo.
|
13:7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y
vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y
nación.
|
13:7 Y se le permitió hacer guerra contra los hijos de Dios, y vencerlos. También se le dio autoridad
sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.
|
13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos
nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue
inmolado desde el principio del mundo.
|
13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos
nombres no estaban escritos en el libro de la vida de Cristo que fue sacrificado desde
el principio del mundo.
|
13:9 Si alguno tiene oído, oiga.
|
13:9 Si alguno tiene oído, oiga.
|
13:10 Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si
alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la
fe de los santos.
|
13:10 Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si
alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la
fe de los santos.
|
13:11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y
tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como
dragón.
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13:11 Después vi a los Estados
Unidos que apareció en regiones de
escasa población; y tenía un gobierno
republicano y un sistema religioso protestante, pero engañaba.
|
13:12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en
presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la
primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.
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13:12 Y ejerce toda la autoridad de Roma papal en presencia de ella, y hace que la
tierra y los moradores de ella adoren a Roma papal, la
cual volvió a recuperar su poder.
|
13:13 También hace grandes señales, de tal manera que aun
hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
|
13:13 También utilizará el poder
de Satanás para controlar a la gente.
|
13:14 Y engaña a los moradores de la tierra con las
señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a
los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la
herida de espada, y vivió.
|
13:14 Y engaña a los moradores de la tierra con las artimañas que se le ha permitido hacer en
presencia de Roma papal, mandando a los
moradores de la tierra que formen la unión del
protestantismo con el poder civil, calco de Roma papal que perdió
su poder pero que después se recuperó.
|
13:15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la
bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.
|
13:15 Y se le permitió a los
Estados Unidos ser parte de la unión entre el protestantismo y el poder civil, calco de
Roma papal, para que decretara leyes e
hiciese matar a todo el que no la adorase.
|
13:16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y
pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en
la frente;
|
13:16 Y hacía que todos los
moradores de la tierra no trabajaran en
domingo o lo aceptasen como verdad;
|
13:17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el
que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su
nombre.
|
13:17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el
que guardase el domingo o tuviese el carácter de
Roma papal, o su
identidad.
|
| 13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento,
cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es
seiscientos sesenta y seis. |
13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, observe la identidad de Roma
papal, pues es identidad de organización humana. Y su identidad
es REPRESENTANTE DEL HIJO DE DIOS.
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Capítulo 14
|
Capítulo 14
|
14:1 Después miré, y he aquí el
Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y
cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
|
14:1 Después miré, y he aquí Cristo estaba en pie sobre el monte de Sion, y con
él una cantidad simbólica de sus hijos que pasará por el tiempo de angustia de Jacob, que
tenía el carácter de él y el de su Padre plasmado en su mente.
|
14:2 Y oí una voz del cielo como
estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí
era como de arpistas que tocaban sus arpas.
|
14:2 Y oí una voz del cielo muy fuerte, y la voz que oí era como de arpistas que
tocaban sus arpas.
|
14:3 Y cantaban un cántico nuevo
delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los
ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y
cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.
|
14:3 Y cantaban un cántico nuevo
delante del trono, y delante de los cuatro querubines,
y de los representantes de los
mundos no caídos; y
nadie podía aprender el cántico sino aquella cantidad
simbólica de los hijos de Dios que fue
redimida de entre los de la tierra durante el
tiempo de angustia de Jacob11.
|
14:4 Estos son los que no se
contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al
Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres
como primicias para Dios y para el Cordero;
|
14:4 Esta
cantidad simbólica es la que no se contaminó
con las iglesias apóstatas, pues es pura. Ésta es la que sigue
a Cristo por dondequiera que va. Ésta fue redimida
de entre los hombres como primicia para Dios y
para Cristo;
|
14:5 y en sus bocas no fue hallada
mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
|
14:5 y en su
boca no fue hallada mentira, pues es
sin mancha delante del trono de Dios.
|
14:6 Vi volar por en medio del cielo
a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores
de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
|
14:6 Vi volar por en medio del cielo
a otro ángel, que tenía las buenas nuevas eternas
para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y
pueblo,
|
14:7 diciendo a gran voz: Temed a
Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a
aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
|
14:7 diciendo a gran voz: Temed a
Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a
aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
|
14:8 Otro ángel le siguió, diciendo:
Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas
las naciones del vino del furor de su fornicación.
|
14:8 Otro ángel le siguió, diciendo:
Ha caído, ha caído la religión apóstata, la
organización fuerte, porque ha convencido
a todas las naciones de sus mentiras y de su
adulterio espiritual.
|
14:9 Y el tercer ángel los siguió,
diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la
marca en su frente o en su mano,
|
14:9 Y el tercer ángel los siguió,
diciendo a gran voz: Si alguno adora a Roma papal
y a la unión entre el protestantismo
apóstata y el poder civil, y acepta el domingo en su mente o
con su trabajo,
|
14:10 él también beberá del vino de
la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será
atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del
Cordero;
|
14:10 él también participará de los sufrimientos y castigos divinos;
y participará de la segunda muerte delante de
los santos ángeles y de Cristo;
|
14:11 y el humo de su tormento sube
por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que
adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su
nombre.
|
14:11 y su
castigo será hasta que sea consumido
completamente. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a Roma papal y a la unión
entre el protestantismo apóstata y el poder civil, ni nadie que acepte el domingo en su
mente.
|
14:12 Aquí está la paciencia de los
santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
|
14:12 Aquí está la perseverancia de los hijos
de Dios, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe en Jesús.
|
14:13 Oí una voz que desde el cielo
me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren
en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus
obras con ellos siguen.
|
14:13 Oí una voz que desde el cielo
me decía: Escribe: Bienaventurados los que mueren en
el Señor a partir de1844 d.C. Sí, dice el Espíritu Santo, descansarán de sus trabajos, porque sus obras
seguirán siendo una fuente de influencia.
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14:14 Miré, y he aquí una nube
blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía
en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.
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14:14 Miré, y he aquí una multitud de ángeles; y entre
la multitud de ángeles Cristo sentado, que tenía en la cabeza una
corona de oro, y listo para salvar a los justos en su
segunda venida.
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14:15 Y del templo salió otro ángel,
clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y
siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está
madura.
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14:15 Y del templo salió otro ángel,
clamando a gran voz a Cristo que estaba entre la multitud de ángeles: Salva a los justos
porque la hora de la salvación
ha llegado, pues los justos de la tierra están preparados.
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14:16 Y el que estaba sentado sobre
la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.
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14:16 Y Cristo,
que estaba entre la multitud de ángeles, llamó a los
justos para la salvación.
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14:17 Salió otro ángel del templo que
está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.
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14:17 Salió otro ángel del templo que
está en el cielo, listo para salvar a los justos.
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14:18 Y salió del altar otro ángel,
que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda,
diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus
uvas están maduras.
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14:18 Y salió del altar de incienso otro ángel, que tenía poder sobre el
fuego, y llamó a gran voz al que estaba listo para
destruir a los impíos, diciendo: Destruye a
los impíos de la tierra, porque están listos.
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14:19 Y el ángel arrojó su hoz en la
tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de
la ira de Dios.
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14:19 Y el ángel comenzó a destruir a los impíos, y destruyó a los impíos de la tierra, y los condenó a que recibiesen la ira de Dios.
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14:20 Y fue pisado el lagar fuera de
la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil
seiscientos estadios.
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14:20 Y fueron
dejados fuera del cielo, y hubo mucha
destrucción.
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Capítulo 15 |
Capítulo 15
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15:1 Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete
ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba
la ira de Dios.
|
15:1 Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete
ángeles que tenían los siete últimos castigos;
porque en ellos se ejecutará
la ira de Dios. |
15:2 Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego;
y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su
marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas
de Dios.
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15:2 Vi también como una
superficie de vidrio en el que se reflejaba la
gloria de Dios; y a los que habían alcanzado la victoria sobre Roma papal y la unión entre el protestantismo y el poder
civil, y el domingo y su identidad de su carácter,
en pie sobre la superficie de vidrio, con las
arpas de Dios.
|
15:3 Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el
cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor
Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los
santos.
|
15:3 Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el
cántico de Cristo, diciendo: Grandes y
maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son
tus caminos, Rey de los santos.
|
15:4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu
nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te
adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
|
15:4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu
nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te
adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
|
15:5 Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto
en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio;
|
15:5 Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto
en el cielo el lugar santísimo del templo del
tabernáculo del testimonio; |
15:6 y del templo salieron los siete ángeles que tenían
las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos
alrededor del pecho con cintos de oro.
|
15:6 y del templo salieron los siete ángeles que tenían los siete castigos,
vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con
cintos de oro.
|
15:7 Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete
ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos
de los siglos.
|
15:7 Y uno de los cuatro querubines
dio a los siete ángeles siete castigos postreros.
|
| 15:8 Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios,
y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen
cumplido las siete plagas de los siete ángeles. |
15:8 Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios,
y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen
cumplido los siete castigos
de los siete ángeles.
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Capítulo 16
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Capítulo 16 |
16:1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los
siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de
Dios.
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16:1 Oí una gran voz del Padre que
decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra los siete castigos
postreros de Dios.
|
16:2 Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y
vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de
la bestia, y que adoraban su imagen.
|
16:2 Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y
vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que guardaban el domingo de Roma
papal, y que adoraban la unión entre el
protestantismo apóstata y el poder civil.
|
16:3 El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y
éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había
en el mar.
|
16:3 El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y
éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había
en el mar.
|
16:4 El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y
sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
|
16:4 El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y
sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
|
16:5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres
tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas
cosas.
|
16:5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres
tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas
cosas.
|
16:6 Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de
los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.
|
16:6 Por cuanto derramaron la sangre de los justos y de los profetas, también tú les has dado a
beber sangre; pues lo merecen.
|
16:7 También oí a otro, que desde el altar decía:
Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y
justos.
|
16:7 También oí a otro, que desde el altar de incienso decía:
Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y
justos.
|
16:8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al
cual fue dado quemar a los hombres con fuego.
|
16:8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al
cual fue dado quemar a los hombres con intenso calor.
|
16:9 Y los hombres se quemaron con el gran calor, y
blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se
arrepintieron para darle gloria.
|
16:9 Y los hombres se quemaron con el gran calor, y
blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estos
castigos postreros, y no se arrepintieron para darle gloria.
|
16:10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de
la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus
lenguas,
|
16:10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de Roma papal; y su reino se cubrió de tinieblas, y
mordían de dolor sus lenguas,
|
16:11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus
dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
|
16:11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus
dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
|
16:12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río
Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a
los reyes del oriente.
|
16:12 El sexto ángel derramó su copa sobre las naciones que apoyaban a Roma papal; y estas naciones abandonaron a Roma papal, para que
estuviese preparado el camino a la segunda venida de
Cristo y sus ángeles.
|
16:13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de
la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera
de ranas;
|
16:13 Y vi del espiritismo, y
de Roma papal, y del protestantismo
formarse la unión de la gran religión apóstata.
|
16:14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales,
y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla
de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
|
16:14 pues es una unión satánica,
que hace señales, y va
a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de
aquel gran día del Dios Todopoderoso.
|
16:15 He aquí, yo
vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que
no ande desnudo, y vean su vergüenza.
|
16:15 He aquí, yo
vengo inesperadamente. Bienaventurado el que
vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
|
16:16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama
Armagedón.
|
16:16 Y esta unión satánica
reunió a los reyes de las naciones de toda la tierra.
|
16:17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y
salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho
está.
|
16:17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y
salió una gran voz de Dios que estaba en el templo del cielo, del trono, después del fin del tiempo de gracia, diciendo:
Hecho está.
|
16:18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un
gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde
que los hombres han estado sobre la tierra.
|
16:18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un
gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde
que los hombres han estado sobre la tierra.
|
16:19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las
ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante
de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.
|
16:19 Y la gran religión apóstata
estaba compuesta de Roma
papal, el protestantismo y el espiritismo moderno, y las ciudades de
las naciones cayeron; y la gran religión apóstata vino
en memoria delante de Dios, para darle los castigos
postreros.
|
16:20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.
|
16:20 Y toda isla fue sacudida,
y los montes no fueron hallados.
|
| 16:21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme
granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios
por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande. |
16:21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme
granizo como de 34 kg de peso; y los hombres
blasfemaron contra Dios por el castigo del
granizo; porque su castigo fue sobremanera
grande.
|
Capítulo 17
|
Capítulo 17 |
17:1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían
las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la
sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas;
|
17:1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían los siete castigos postreros,
y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra Roma papal, la que es
apoyada por las naciones;
|
17:2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y
los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.
|
17:2 con la cual se han aliado los reyes de la tierra, y los moradores de la
tierra han aceptado sus enseñanzas falsas.
|
17:3 Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una
mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que
tenía siete cabezas y diez cuernos.
|
17:3 Y me llevó en visión
al desierto; y vi a Roma papal controlando las
naciones políticas blasfemas. |
17:4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y
adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz
de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación;
|
17:4 Y la Roma papal estaba
vestida como prostituta, y estaba llena de abominaciones y de apostasía;
|
17:5 y en su frente un nombre escrito, un misterio:
BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA
TIERRA.
|
17:5 y considerada como RELIGIÓNAPÓSTATA
LA GRANDE, EL SENO DE CONFUNSIÓN DE LAS IGLESIAS PROTESTANTES APÓSTATAS Y DE LOS ACTOS INMUNDOS DE LA TIERRA.
|
17:6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de
la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran
asombro.
|
17:6 Vi que Roma papal derramó
la sangre de los justos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la
vi, quedé asombrado con gran asombro.
|
17:7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré
el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete
cabezas y los diez cuernos.
|
17:7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré
el misterio de Roma papal, y de las naciones políticas que la apoyan, y tienen el poder político.
|
17:8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para
subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos
cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de
la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.
|
17:8 La Roma papal con poder
que has visto, era antes, pero ya no es; y restaurará su poder antiguo; y los moradores de la
tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo
en el libro de la vida, se asombrarán viendo A Roma
papal que tenía poder pero que lo
perdió, y volverá a
recuperarlo.
|
17:9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete
cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer,
|
17:9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete
cabezas son siete reinos, sobre los cuales domina Roma papal,
|
17:10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno
es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve
tiempo.
|
17:10 y son siete reinos.
Babilonia, Medo-Persia, Grecia, Roma imperial y Roma papal con poder
han caído; Roma papal sin poder es, y Roma
papal restaurada aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que
dure breve tiempo.
|
17:11 La bestia que era, y no es, es también el octavo; y
es de entre los siete, y va a la perdición.
|
17:11 La Roma papal con poder que era, pero ya no es, es también Roma
papal restaurada; y va a la perdición.
|
17:12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes,
que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como
reyes juntamente con la bestia.
|
17:12 Y los diez cuernos que has visto, son los reinos de la tierra, que aún no han recibido poder; pero por un corto
tiempo recibirán autoridad juntamente con Roma
papal. |
17:13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su
poder y su autoridad a la bestia.
|
17:13 Los reinos de la tierra
tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a Roma papal.
|
17:14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los
vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él
son llamados y elegidos y fieles.
|
17:14 Pelearán contra Cristo,
y Cristo los vencerá, porque él es Señor de
señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y
fieles.
|
17:15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la
ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.
|
17:15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde Roma papal se sienta, son pueblos,
muchedumbres, naciones y lenguas.
|
17:16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos
aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes,
y la quemarán con fuego;
|
17:16 Y los reinos de la tierra que
viste, éstos aborrecerán a Roma papal, y la
dejarán desamparada; y será destruida por ellos,
|
17:17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar
lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se
cumplan las palabras de Dios.
|
17:17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar
lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a Roma papal, hasta que se cumplan las palabras de Dios.
|
| 17:18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que
reina sobre los reyes de la tierra. |
17:18 Y Roma papal que has
visto es la gran religión apóstata que reina
sobre los reyes de la tierra.
|
Capítulo 18
|
Capítulo 18 |
18:1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo
con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.
|
18:1 Después de esto vi a un
cuarto ángel descender del cielo con gran
poder; y la tierra fue alumbrada de las verdades
divinas durante el periodo de la lluvia tardía1.
|
18:2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha
caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de
todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
|
18:2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha
caído la gran religión apóstata, poseída por los
demonios, y albergue de toda perversidad y apostasía. |
18:3 Porque todas las naciones han bebido del vino del
furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y
los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus
deleites.
|
18:3 Porque todas las naciones han sido engañadas por sus mentiras y adulterio espiritual;
y los reyes de la tierra han escuchado sus artimañas,
y sus aliados de la tierra se han
enriquecido de la influencia de sus arrogancias.
|
18:4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella,
pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de
sus plagas;
|
18:4 Y oí otra voz del cielo de
un quinto ángel, que decía: Salid de la gran
religión apóstata pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus
pecados, ni recibáis parte de sus castigos postreros;
|
18:5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y
Dios se ha acordado de sus maldades.
|
18:5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y
Dios se ha acordado de sus maldades.
|
18:6 Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble
según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el
doble.
|
18:6 Dadle a la gran religión
apóstata como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; por sus mentiras y engaños, castigadla el
doble.
|
18:7 Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en
deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo
estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto;
|
18:7 Por cuanto la gran religión apóstata se ha regocijado en su poder
y ha vivido en arrogancia, castigadla; porque dice en su corazón: Yo tengo el poder, y estoy protegida
y nadie me desamparará;
|
18:8 por lo cual en un solo día vendrán sus plagas;
muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el
Señor, que la juzga.
|
18:8 por lo cual repentinamente
vendrán sus castigos postreros; muerte, llanto
y hambre, y será destruida; porque poderoso es
Dios el Señor, que la juzga.
|
18:9 Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella,
y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella,
cuando vean el humo de su incendio,
|
18:9 Y los reyes de la tierra que han escuchado sus mentiras, y con ella han vivido en arrogancia, llorarán y harán lamentación sobre ella,
cuando vean su destrucción,
|
18:10 parándose lejos por el temor de su tormento,
diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque
en una hora vino tu juicio!
|
18:10 reconociendo su implicación
con la gran religión apóstata, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran religión apóstata, la organización
fuerte; porque pronto vino tu juicio!
|
18:11 Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen
lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías;
|
18:11 Y los aliados de la
tierra lloran y hacen lamentación sobre la gran
religión apóstata, porque ninguno cree
más sus mentiras;
|
18:12 mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas,
de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera
olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de
cobre, de hierro y de mármol;
|
18:12 doctrinas y mandamientos
corruptos;
|
18:13 y canela, especias aromáticas, incienso, mirra,
olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y
carros, y esclavos, almas de hombres.
|
18:13 y las mentiras y engaños
depravados.
|
18:14 Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de
ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado, y nunca más
las hallarás.
|
18:14 Los dones materiales que
desea tu alma se apartaron de ti, y todas las
influencias te han faltado, y nunca más las hallarás.
|
18:15 Los mercaderes de estas cosas, que se han
enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento,
llorando y lamentando,
|
18:15 Los aliados de estas
cosas, que se han enriquecido a costa de la gran
religión apóstata, se pararán lejos por el temor de su tormento,
llorando y lamentando,
|
18:16 y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba
vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de
piedras preciosas y de perlas!
|
18:16 y diciendo: ¡Ay, ay, de Roma
papal, que estaba vestida como prostituta.
|
18:17 Porque en una hora han sido consumidas tantas
riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y
todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos;
|
18:17 Porque de repente
han sido consumidas tantas riquezas materiales e influencias.
Y sus aliados se separaron de ella;
|
18:18 y viendo el humo de su incendio, dieron voces,
diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?
|
18:18 y viendo la evidencia de su
castigo, dieron voces, diciendo: ¿Quién era como Roma papal?
|
18:19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces,
llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos
los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas; pues en
una hora ha sido desolada!
|
18:19 Y tuvieron gran dolor,
y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay de Roma papal, en la cual sus aliados se beneficiaron;
pues de repente ha sido destruida!
|
18:20 Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos,
apóstoles y profetas; porque Dios os ha hecho justicia en ella.
|
18:20 Alégrate sobre Roma papal,
cielo, y vosotros, justos, apóstoles y
profetas; porque Dios os ha hecho justicia en Roma
papal.
|
18:21 Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran
piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será
derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada.
|
18:21 Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran
piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Roma papal, la gran organización religiosa, y nunca más será hallada.
|
18:22 Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de
trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se
hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti.
|
18:22 Y quedarás desolada;
y todos te abandonarán.
|
18:23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de
esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes
de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las
naciones.
|
18:23 quedarás sola;
porque tus aliados eran los grandes de la
tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.
|
| 18:24 Y en ella se halló la sangre de los profetas y de
los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra. |
18:24 Y en Roma papal se
halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido
muertos en la tierra.
|
|
Capítulo 19 |
19:1 Después de esto oí una gran voz
de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria
y poder son del Señor Dios nuestro;
|
19:1 Después de esto oí una gran voz de gran multitud en
el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del
Señor Dios nuestro;
|
19:2 porque sus juicios son
verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la
tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano
de ella.
|
19:2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha
juzgado a Roma papal que ha corrompido a la
tierra con sus engaños, y ha vengado la sangre
de sus siervos de la mano de Roma papal.
|
19:3 Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el
humo de ella sube por los siglos de los siglos.
|
19:3 Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y la evidencia de su destrucción se muestra por los
siglos de los siglos.
|
19:4 Y los veinticuatro ancianos y
los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que
estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!
|
19:4 Y los veinticuatro representantes
de los mundos no caídos y los cuatro querubines
se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y
decían: ¡Amén! ¡Aleluya!
|
19:5 Y salió del trono una voz que
decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así
pequeños como grandes.
|
19:5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a
nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como
grandes.
|
19:6 Y oí como la voz de una gran
multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes
truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso
reina!
|
19:6 Y oí como la voz de una gran multitud, muy fuerte, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor
nuestro Dios Todopoderoso reina!
|
19:7 Gocémonos y alegrémonos y
démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha
preparado.
|
19:7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque ha llegado la coronación de
Cristo, y la nueva Jerusalén se ha
preparado.
|
19:8 Y a ella se le ha concedido que
se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las
acciones justas de los santos.
|
19:8 Y la nueva Jerusalén luce
radiante; porque su hermosura se desprende de
las acciones justas de los hijos de Dios.
|
19:9 Y el ángel me dijo: Escribe:
Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me
dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.
|
19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que
son llamados a la cerebración después de que Cristo
haya tomado posesión de la Santa Ciudad. Y me dijo: Estas son palabras
verdaderas de Dios.
|
19:10 Yo me postré a sus pies para
adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus
hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el
testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
|
19:10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me
dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que
retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús
es el espíritu de la profecía.
|
19:11 Entonces vi el cielo abierto; y
he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y
con justicia juzga y pelea.
|
19:11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí Cristo se dispuesto a sentenciar a la tierra en su segunda
venida y con justicia juzga y pelea.
|
19:12 Sus ojos eran como llama de
fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que
ninguno conocía sino él mismo.
|
19:12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su
cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él
mismo.
|
19:13 Estaba vestido de una ropa
teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.
|
19:13 Estaba vestido con evidencias
de haber castigado a los impíos; y su nombre es: EL VERBO DE
DIOS.
|
19:14 Y los ejércitos celestiales,
vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos
blancos.
|
19:14 Y los ángeles
celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían.
|
19:15 De su boca sale una espada
aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de
hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso.
|
19:15 De Cristo salen los
castigos para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara
de hierro; y él destruye a los impíos.
|
19:16 Y en su vestidura y en su muslo
tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
|
19:16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este
nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
|
19:17 Y vi a un ángel que estaba en
pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en
medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,
|
19:17 Y vi a un ángel que estaba en pie junto a Cristo, y clamó a gran voz, diciendo: la suerte de los impíos había sido decidida,
|
19:18 para que comáis carnes de reyes
y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y
carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.
|
19:18 y la sentencia de su destrucción
será inminente.
|
19:19 Y vi a la bestia, a los reyes
de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba
el caballo, y contra su ejército.
|
19:19 Y vi a Roma papal, a
los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra Cristo, el que estaba listo
para dar sentencia, y contra sus ángeles.
|
19:20 Y la bestia fue apresada, y con
ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las
cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían
adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego
que arde con azufre.
|
19:20 Y Roma papal fue
apresada, y con ella el protestantismo apóstata
que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a
los que aceptaron el domingo de Roma papal, y habían adorado la unión entre el protestantismo apóstata y el poder civil.
Estos dos fueron entregados a la segunda muerte. |
19:21 Y los demás fueron muertos con
la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves
se saciaron de las carnes de ellos.
|
19:21 Y los impíos fueron muertos con los castigos de Cristo, y fueron
destruidos. |
Capítulo 20
|
Capítulo 20
|
20:1 Vi a un ángel que descendía del
cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.
|
20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la potestad de dejar confinado a Satanás en esta tierra, y
controlar sus acciones.
|
20:2 Y prendió al dragón, la
serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;
|
20:2 Y confinó al enemigo,
la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo confinó a estar sólo en esta tierra por mil años;
|
20:3 y lo arrojó al abismo, y lo
encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones,
hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por
un poco de tiempo.
|
20:3 y lo confinó a esta tierra, y
limitó sus acciones, para que no engañase más
a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe seguir actuando por un poco de tiempo cuando Cristo venga otra vez.
|
20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre
ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los
decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los
que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la
marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil
años.
|
20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los justos, los que recibieron facultad de juzgar; y vi
las vidas de los mártires
por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían
adorado a Roma papal ni a la unión entre el protestantismo apóstata y el poder civil,
y que no aceptaron el domingo en sus mentes ni con sus
trabajos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
|
20:5 Pero los otros muertos no
volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera
resurrección.
|
20:5 Pero los muertos impíos
no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera
resurrección.
|
20:6 Bienaventurado y santo el que
tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad
sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él
mil años.
|
20:6 Bienaventurado y justo
el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene
potestad sobre éstos justos, sino que serán
sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
|
20:7 Cuando los mil años se cumplan,
Satanás será suelto de su prisión,
|
20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás podrá controlar a los injustos resucitados,
|
20:8 y saldrá a engañar a las
naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin
de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del
mar.
|
20:8 y saldrá a engañar a los resucitados
injustos que están en toda la tierra, a
fin de reunirlos para la batalla contra la nueva
Jerusalén; el número de los cuales es como la arena del mar.
|
20:9 Y subieron sobre la anchura de
la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de
Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.
|
20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon
el campamento de los justos y la nueva Jerusalén; y de Dios descendió fuego del
cielo, y consumió a los injusto.
|
20:10 Y el diablo que los engañaba
fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso
profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
|
20:10 Y el diablo que los engañaba fue entregado a la segunda muerte, donde estaban Roma papal y el protestantismo
apóstata; y serán atormentados día y noche por los siglos de los
siglos.
|
20:11 Y vi un gran trono blanco y al
que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y
ningún lugar se encontró para ellos.
|
20:11 Y vi un gran trono blanco y a Cristo sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y
el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
|
20:12 Y vi a los muertos, grandes y
pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue
abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por
las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
|
20:12 Y vi a los injustos
resucitados, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y el libro de memoria y el registro de pecados fueron
abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron
juzgados los injustos resucitados por las
cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
|
20:13 Y el mar entregó los muertos
que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en
ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
|
20:13 Y el mar entregó los impíos
muertos que había en él; y los sepulcros
entregaron los impíos muertos que había en
ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
|
20:14 Y la muerte y el Hades fueron
lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
|
20:14 Y no habrá una tercera
resurrección. Esta es la muerte segunda que
será para siempre.
|
20:15 Y el que no se halló inscrito
en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
|
20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la
vida fue destruido para siempre con la segunda muerte.
|
Capítulo 21
|
Capítulo 21 |
21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra
nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no
existía más.
|
21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
|
21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la
nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa
ataviada para su marido.
|
21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,
descender del cielo, de Dios, dispuesta para Cristo.
|
21:3 Y oí una gran voz del cielo que
decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos;
y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
|
21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el
tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su
pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
|
21:4 Enjugará Dios toda lágrima de
los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni
dolor; porque las primeras cosas pasaron.
|
21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y
ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las
primeras cosas pasaron.
|
21:5 Y el que estaba sentado en el
trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe;
porque estas palabras son fieles y verdaderas.
|
21:5 Y Cristo que estaba
sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo:
Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
|
21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el
Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente
de la fuente del agua de la vida.
|
21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el
principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente
del agua de la vida.
|
21:7 El que venciere heredará todas
las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
|
21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré
su Dios, y él será mi hijo.
|
21:8 Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y
todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre,
que es la muerte segunda.
|
21:8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y
homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos
tendrán su parte en la destrucción procedente de Dios,
que es la muerte segunda.
|
21:9 Vino entonces a mí uno de los
siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas
postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada,
la esposa del Cordero.
|
21:9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían
los siete castigos postreros,
y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la
nueva Jerusalén, mi esposa.
|
21:10 Y me llevó en el Espíritu a un
monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que
descendía del cielo, de Dios,
|
21:10 Y me llevó en visión a
un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que
descendía del cielo, de Dios,
|
21:11 teniendo la gloria de Dios. Y
su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe,
diáfana como el cristal.
|
21:11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era
semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como
el cristal.
|
21:12 Tenía un muro grande y alto con
doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son
los de las doce tribus de los hijos de Israel;
|
21:12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en
las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce
tribus de los hijos de Israel;
|
21:13 al oriente tres puertas; al
norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.
|
21:13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al
sur tres puertas; al occidente tres puertas.
|
21:14 Y el muro de la ciudad tenía
doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del
Cordero.
|
21:14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y
sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
|
21:15 El que hablaba conmigo tenía
una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
|
21:15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de
oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
|
21:16 La ciudad se halla establecida
en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la
caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son
iguales.
|
21:16 La nueva Jerusalén
se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él
midió la ciudad con la caña, 2.220 km; la
longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.
|
21:17 Y midió su muro, ciento
cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.
|
21:17 Y midió su muro, 64 m,
de medida de hombre, la cual es de ángel3.
|
21:18 El material de su muro era de
jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio;
|
21:18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad
era de oro puro, semejante al vidrio limpio;
|
21:19 y los cimientos del muro de la
ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era
jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda;
|
21:19 y los cimientos del muro de la ciudad estaban
adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo,
zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda;
|
21:20 el quinto, ónice; el sexto,
cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el
décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
|
21:20 el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo,
crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el
undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
|
21:21 Las doce puertas eran doce
perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de
oro puro, transparente como vidrio.
|
21:21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las
puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente
como vidrio.
|
21:22 Y no vi en ella templo; porque
el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
|
21:22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios
Todopoderoso es el templo de ella, y Cristo.
|
21:23 La ciudad no tiene necesidad de
sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el
Cordero es su lumbrera.
|
21:23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que
brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y Cristo es su lumbrera.
|
21:24 Y las naciones que hubieren
sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su
gloria y honor a ella.
|
21:24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a
la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a
ella.
|
21:25 Sus puertas nunca serán
cerradas de día, pues allí no habrá noche.
|
21:25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí
no habrá noche.
|
21:26 Y llevarán la gloria y la honra
de las naciones a ella.
|
21:26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a
ella.
|
21:27 No entrará en ella ninguna cosa
inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están
inscritos en el libro de la vida del Cordero.
|
21:27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace
abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de
la vida de Cristo.
|
Capítulo 22
|
Capítulo 22 |
22:1 Después me mostró un río limpio
de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y
del Cordero.
|
22:1 Después me mostró un río limpio de agua de vida,
resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y de Cristo.
|
22:2 En medio de la calle de la
ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce
doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la
sanidad de las naciones.
|
22:2 En medio de la calle de la nueva
Jerusalén, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida,
que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran
para la sanidad de las naciones.
|
22:3 Y no habrá más maldición; y el
trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,
|
22:3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y de Cristo estará en ella, y sus siervos le
servirán,
|
22:4 y verán su rostro, y su nombre
estará en sus frentes.
|
22:4 y verán su rostro, y su carácter
estará en sus mentes.
|
22:5 No habrá allí más noche; y no
tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor
los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.
|
22:5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de
luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y
reinarán por los siglos de los siglos.
|
22:6 Y me dijo: Estas palabras son
fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha
enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder
pronto.
|
22:6 Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y
el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para
mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.
|
22:7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el
que guarda las palabras de la profecía de este libro.
|
22:7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de
la profecía de este libro.
|
22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio
estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los
pies del ángel que me mostraba estas cosas.
|
22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después
que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me
mostraba estas cosas.
|
22:9 Pero él me dijo: Mira, no lo
hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los
que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.
|
22:9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy
consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las
palabras de este libro. Adora a Dios.
|
22:10 Y me dijo: No selles las
palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.
|
22:10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de
este libro, porque el tiempo está cerca.
|
22:11 El que es injusto, sea injusto
todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo,
practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.
|
22:11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es
inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia
todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.
|
22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón
conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
|
22:12 He aquí yo
vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su
obra.
|
22:13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el
último.
|
22:13 Yo soy el
Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. |
22:14 Bienaventurados los que lavan
sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las
puertas en la ciudad.
|
22:14 Bienaventurados los que guardan
sus mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida y para entrar
por las puertas en la nueva Jerusalén.
|
22:15 Mas los perros estarán fuera, y
los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel
que ama y hace mentira.
|
22:15 Mas los injustos
estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los
idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.
|
22:16 Yo Jesús he enviado mi ángel para daros
testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de
David, la estrella resplandeciente de la mañana.
|
22:16Yo Jesús he
enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy
la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
|
22:17 Y el Espíritu y la Esposa
dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que
quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
|
22:17 Y el Espíritu Santo
y la nueva Jerusalén dicen: Ven. Y el que oye,
diga: Ven. Y el que quiera buscar a Dios,
venga; y el que quiera, reciba a Cristo
gratuitamente.
|
22:18 Yo testifico a todo aquel que
oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas
cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este
libro.
|
22:18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de
la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá
sobre él los castigos postreros que están escritos en este libro.
|
22:19 Y si alguno quitare de las
palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la
vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este
libro.
|
22:19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de
esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la nueva Jerusalén y de las cosas que están escritas en
este libro.
|
22:20 El que da testimonio de estas
cosas dice: Ciertamente vengo en breve.
Amén; sí, ven, Señor Jesús.
|
22:20 El que da testimonio de estas cosas dice:
Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.
|
22:21 La gracia de nuestro Señor
Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
|
22:21 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos
vosotros. Amén.
|